Todas las entradas por Tybalt Cyrano

I'm an experimental musician, a poor graphic designer and a mad scientist. I'm continuously fighting with my human nature. Aspirando a ser único pero cayendo en la mediocridad de la multitud. La verdad soy una persona como cualquier otra, para qué te voy a mentir.

Diseño de Fármacos

La historia del medicamento se remonta a los orígenes de la sociedad humana. Desde los primeros tiempos el hombre ha acudido a la naturaleza para obtener sustancias que, o bien le ayudaran a paliar su dolor, los síntomas de sus enfermedades… o bien le facilitaran la obtención del alimento (veneno para la caza), sus relaciones sociales y religiosas (estimulantes y alucinógenos), etc. Esta circunstancia ha permitido disponer de una amplia información, que sometida a la observación atenta y al estudio crítico, ha dado lugar al planteamiento de ideas que, debidamente desarrolladas, han llevado a la obtención de nuevos medicamentos.El descubrimiento de un nuevo fármaco y su desarrollo posterior, son dos fases que condicionan el logro de un nuevo producto, útil en la terapéutica. Se considera, de manera general, que el descubrimiento comprende una serie de etapas, todas necesarias para que podamos asegurar que el compuesto tiene el perfil buscado de actividad. Estas etapas incluyen, de acuerdo al origen, el aislamiento de la fuente natural, su síntesis o la obtención biotecnológica y todas las fases preclínicas, incluida la toxicología; de manera tal que nos confirmen que el compuesto es aceptable en cuanto eficacia y seguridad para su ensayo en seres humanos.En un sentido más amplio, es un gran conjunto de actos que culminan en la utilización terapéutica de un nuevo compuesto para que llegue a ser un medicamento.

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Esta fase de descubrimiento, o sea, desde la obtención hasta la primera aplicación en animales, se estima que dura aproximadamente 42,6 meses (3,55 años) como promedio, en aquellos países y multinacionales farmacéuticas con una amplia infraestructura investigativa. En países con un nivel menor de desarrollo, esta fase alcanza aproximadamente unos 5-6 años.La fase de desarrollo comprende la de los estudios clínicos y la del registro farmacéutico, y se estima que duren entre 68.6 meses y 30.3 meses respectivamente. Todo este largo proceso, desde su obtención hasta su registro comprende un total de 11.8 años de investigación, con un costo promedio de 1000 millones de dólares por cada nuevo medicamento que salga al mercado.1Lo más preocupante es que sólo una de cada 10 000 moléculas ensayadas pasa a la fase de desarrollo, una de cada 100 000 supera los ensayos clínicos y logra registrarse y sólo 3 de cada 10 nuevos medicamentos registrados recupera su inversión inicial. Esto genera una triste realidad, por cada millón de moléculas que se inician en esta larga cadena para la obtención de un nuevo medicamento, sólo tres recuperan la inversión inicial. Por tal motivo el diseño racional de fármacos, constituye una herramienta casi indispensable en el desarrollo actual de nuevos medicamentos, contribuyendo a un aumento de las posibilidades de éxitos y a un decrecimiento de los costos.Diseño Racional de FármacosEl desarrollo de medicamentos cada vez más seguros, adecuados, específicos y efectivos en el tratamiento de enfermedades, es una tarea que requiere del esfuerzo coordinado e inteligente de un elevado números de profesionales de distinta formación y dedicación, en la que la capacidad de deducción, la intuición y en muchos casos, la suerte, han jugado un papel fundamental.Reconociendo la importante contribución del azar en el resultado positivo de este esfuerzo, es preciso matizar que su base está sólidamente fijada en un diseño inteligente y racional ya que si sólo se acude al azar, es poco probable obtener medicamentos eficaces y seguros.Las metodologías aplicadas para el diseño racional de fármacos se pueden clasificar en dos grandes grupos, según aborden el diseño desde el receptor y aquellas que lo hacen desde el ligando.

Métodos Directos: Parten del conocimiento del receptor derivado de la información estructural de la proteína, de porciones proteicas o incluso del complejo ligando-receptor (por medio de rayos X, RMN, modelado molecular, etc.).

Métodos Indirectos: En ausencia de información estructural del receptor, se consideran los distintos ligandos que dan el mismo tipo de respuesta biológica, pudiendo inferirse que se unen al mismo sitio de unión. Con esta información se pueden proponer las mínimas características estructurales y electrónicas comunes que permiten interaccionar con el sitio activo. Esto quiere decir que se busca el denominador estructural común (farmacóforo) para un conjunto de ligandos (lo más variados posibles) de un dado receptor.

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Drogas de síntesis: naturaleza y efectos

Introducción

El término drogas de síntesis se refiere a un conjunto de sustancias psicoestimulantes, en su mayoría derivadas de las anfetaminas. Se administran por vía oral y se presentan en forma de comprimidos con colores llamativos y diferentes dibujos y anagramas grabados en su superficie, y se las denomina vulgarmente pastillas.

La historia de las drogas de síntesis comienza hacia los años 60 con la recuperación de la síntesis de MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina). Esta sustancia había sido descubierta en 1912 y patentada en 1914 por la compañía Merck como vasoconstrictora, según otros como anorexígeno, pero nunca llegó a comercializarse. En los 60 comienza a usarse como droga psicoactiva, fundamentalmente en Estados Unidos, y en los 70 aparecen los primeros estudios sobre sus efectos.

Los aspectos generales de estas sustancias son similares entre sí. Se trata de derivados anfetamínicos fabricados por métodos químicos u obtenidos a través de precursores que pueden ser medicamentos. No suele tratarse de drogas nuevas u originales ni tampoco de drogas elaboradas “a la carta” sino drogas conocidas para las que en un determinado momento se encuentra mercado, satisfaciendo nuevas demandas o sustituyendo a psicofármacos controlados. De aquí que el concepto “drogas de diseño” no sea ni preciso ni adecuado; su denominación más correcta química y farmacológicamente hablando es la de drogas “sintéticas”.

Las drogas de síntesis tienen una acción farmacológica mixta, combinan efectos estimulantes con alteraciones de las percepciones. Estos efectos se producen en función del tipo de sustancia, dosis, sensibilidad individual…, por lo que muchas veces no son predecibles.

Los efectos comienzan a la media hora, duran entre dos y cuatro horas, e incluyen un aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión, ansiedad, sensación de vértigo y náuseas. Posteriormente, aparecen efectos placenteros y disfóricos, euforia, sensación de energía, hilaridad, empatía, deseo, distorsiones perceptivas, etc.

Sin embargo, para valorar sus efectos o, como veremos a continuación, su capacidad adictiva y los riesgos derivados de su uso, hay que tener en cuenta que estas drogas se consumen siguiendo un claro patrón de policonsumo. En efecto, frente a las creencias iniciales que no las vinculaban con otras drogas, hoy sabemos a través de numerosos estudios que los consumidores de drogas de síntesis emplea otras sustancias y con elevada frecuencia. Así, según la Encuesta Domiciliaria a Población General de 1999, los consumidores de éxtasis sobresalen por su consumo de hachís (93,1%), alcohol (91,4%), tabaco (87,3%) y cocaína (53%).

Aunque se ha dado una cierta controversia en relación con su capacidad de provocar dependencia, puede confirmarse que sí se produce, aún sin tener un patrón típico, que sí muestran otras drogas. Podemos señalar que los tratados de psiquiatría (DSM III y IV) recogen los criterios para la dependencia y abuso de anfetaminas y sustancias relacionadas con ellas. Esta dependencia produce un progresivo descenso de la capacidad para afrontar las obligaciones laborales, familiares y situaciones estresantes.

Del mismo modo, puede producirse tolerancia tras un período de administración continuado. Esto conlleva, cuando se abandona el consumo, la aparición de síntomas de abstinencia tales como: incremento de la agresividad, trastornos del sueño, fatiga, ánimo depresivo, etc.

En concreto, el MDMA o éxtasis puede producir una intoxicación aguda con taquicardia, hipertensión, palpitaciones, hipertermia, hipertonía muscular, coagulación intravascular diseminada, insuficiencia renal, alucinaciones visuales, rabdomíolisis y muerte súbita.

También sorprende su reputación de sustancia limpia y segura a pesar de que se ha demostrado que la intoxicación crónica tiene el peligro de una posible neurotoxicidad ya que la acción que el MDMA tiene sobre los depósitos de serotonina podría ser irreversible.

En términos generales, los efectos de todas estas sustancias son similares y directamente relacionados con la dosis, frecuencia de uso y vía de administración

Los sujetos consumidores relatan:

Efectos psíquicos

a) Cambios en la conducta, como euforia, elevación de la autoestima y desinhibición. Puede producirse confusión, ansiedad o agresividad. La depresión que sobreviene tras su retirada puede ser importante y causa de claras inclinaciones suicidas.

b) Efectos alucinógenos leves o, como en el caso del MDMA, nulos. Pueden producir alteraciones del color o de la textura, pero no dan lugar a la visión de objetos irreales.

c) Con relación a sus efectos afrodisiacos, existe una gran controversia, ya que si bien para algunos autores existe dicho efecto, otros incluso postulan que puede dificultar la erección y la eyaculación.

      Efectos autonómicos

      Los derivados anfetamínicos de síntesis tienen los mismos efectos simpaticomiméticos que las anfetaminas y suelen dar lugar a una hiperhidrosis, visión borrosa, anorexia y elevación de la presión arterial y taquicardia. Sin embargo, todos estos efectos presentan grandes variaciones interpersonales.

      La sobredosificación con estas sustancias produce una situación que puede ser muy grave. Se trata de un cuadro de naturaleza simpática caracterizado por ansiedad, agitación, náuseas, temblores, rigidez muscular, tensión en las mandíbulas, hiperhidrosis y midriasis. En casos graves, se produce taquicardia, hipertensión, hipertermia y colapso vascular. La hipertermia es a veces tan intensa que se han descrito casos de muertes por deshidratación; también se han producido convulsiones, arritmias, hemorragias cerebrales secundarias a la hipertensión, rabdomiolisis, coagulación intravascular diseminada (CID), insuficiencia renal, necrosis hepática y coma. Los efectos tóxicos aumentan en presencia de alcohol o con el uso simultáneo de IMAOs.

      Un aspecto fundamental en la génesis del cuadro de sobredosificación es la composición o naturaleza impredecible de la droga. Para reducir los costes de producción es frecuente que esté adulterada con cafeína, analgésicos, antidepresivos, efedrina, antibióticos…, que pueden multiplicar los daños causados al organismo.

      FUENTE: http://www.cat-barcelona.com/

      Oxidación de ciclohexanol a ciclohexanona

      En el post anterior, expliqué qué es la oxidación de alcoholes secundarios con el reactivo de Jones. Ahora vamos a ver un trabajo práctico que aplica esos conocimientos.

      Procedimiento

      Sobre una solución de 35 ml de mezcla sulfocrómica (preparada a partir de 6.5 gr. de K2Cr2O7, 25 ml de H2O y 10 ml de H2SO4 cc) enfriada en baño de hielo, se agrega con agitación una emulsión preparada con 5 ml de ciclohexanol y 5 ml de agua. La mezcla resultante se continúa agitando por 30 minutos más (el color pasa a verde intenso). Transcurrido este tiempo la mezcla resultante se transvasa a una ampolla de decantación y se extrae con 3 porciones de 10 ml de acetato de etilo cada una. El extracto orgánico se lava con 2 porciones de 5 ml de Na2CO3 al 10%. La solución orgánica se seca con CaCl2 anhidro, se filtra y se destila el acetato de etilo. La ciclohexanona queda como residuo en el balón. El extracto básico se acidifica con HClcc y se extrae con 5 ml de acetato de etilo que luego se evapora obteniéndose ácido adípico.

      Oxidación de alcoholes primarios y secundarios

      Oxidación de alcoholes primarios
      Se realiza con un reactivo de cromo (VI) anhidro llamado clorocromato de piridinio (PCC), este reactivo da muy buenos rendimientos en la oxidación de alcoholes primarios a aldehídos.

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      Sobreoxidación de alcoholes primarios
      Otros oxidantes como permanganato o dicromato producen la sobreoxidación del alcohol a ácido carboxílico. El complejo de cromo con piridina en un medio ausente de agua permite detener la oxidación el el aldehído.

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      Oxidación de alcoholes secundarios
      Los alcoholes secundarios se oxidan a cetonas. El reactivo más utilizado es el CrO3/H+/H2O, conocido como reactivo de Jones.
      Otros oxidantes son el dicromato de potasio en medio ácido y el permanganato de potasio que puede trabajar tanto en medios ácidos como básicos.

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      El reactivo de Jones, que es una solución diluida de ácido crómico en acetona, es más suave que el reactivo normal de ácido crómico. Oxida algunos alcoholes primarios a aldehídos con rendimientos aceptables. Otros reactivos que se pueden utilizar son el reactivo de Collins y el de Clorocromato de piridinio.

      Los alcoholes terciarios son difícilmente oxidables, necesitándose de condiciones drásticas. La prueba del ácido crómico con un alcohol terciario no vira el color anaranjado del reactivo.

      Color. Cuando la prueba del ácido crómico se efectúa con un alcohol primario o secundario, el color anaranjado cambia a verde o azul.

      La oxidación de un alcohol secundario origina una cetona y la semejante de un primario origina un aldehído. Éste se oxida fácilmente para dar un ácido carboxílico.

      Por lo general es difícil obtener un aldehído, porque la mayor parte de los agentes oxidantes que pueden oxidar el alcohol primario, también oxidan al aldehído.